Murió el último habitante de Epecuén, el pueblo fantasma

El último habitante de la villa Epecuén, próximo a Carhué, en el partido bonaerense de Adolfo Alsina, murió en las últimas horas a los 93 años de edad.

Nacionales 22/01/2024 Nicolás Nicolás
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Pablo Novak, falleció a los 93 años de edad

FRENTE A FRENTE.-

Pablo Novak, el último habitante de las ruinas de Epecuén, murió en las últimas horas a los 93 años. Durante décadas, fue guardián de aquel paisaje derruido que, tras la inundación de 1985, fue escenario de numerosos documentales, videos, crónicas y visitas turísticas de todas partes del mundo.

El pueblo que quedó sumergido bajo las aguas salobres tenía un único custodio y, por eso, en 2020 el Municipio de Adolfo Alsina lo había nombrado Embajador Cultural y Turístico del distrito.

“Hoy es un día para decir adiós, aunque no sé si a las leyendas se las despide. Don Pablo Novak, así: sonriente, entusiasta, siempre dispuesto a largas charlas y relatos de anécdotas quiero recordarte”, escribió el intendente de Adolfo Alsina, Javier Andrés, quien fue el encargado de dar la noticia en las redes.

Y continuó: “Así, recorriendo Epecuén en tu bicicleta, leyendo el diario en una esquina de las ruinas, compartiendo como guía tus experiencias con los turistas y los periodistas de todos lados que preguntaban por El Último Habitante de Epecuén. Así todos vamos a recordarte. Hoy es un día para decir ¡Gracias Don Pablo! Descansa, que nosotros cuidaremos tu legado aunque nunca será lo mismo”.

“Nací en 1930. Cuando tenía 5 años, mi papá habló con el arquitecto italiano que hizo la iglesia de Epecuén, quien le dijo: ‘Acá en 1918 se inundó todo; los ciclos se cumplen, cada 100 años vuelve el agua’. Mi papá lo contó y me quedó grabado. ¡Y vino antes! El día que entró el agua, yo ya la esperaba. Por eso nunca quise construir acá. Seguí con la ladrillera de mi padre: el 70% de Epecuén se hizo con ladrillos del clan Novak. Mi señora me decía: ‘¿Por qué no compramos un terrenito y hacemos un hotel?’. Yo no le daba bolilla. Alquilábamos el hotel San Martín en verano y ella lo atendía. Yo seguía con los ladrillos, pero iba los sábados y les hacía un chivo a los clientes” comentó en una entrevista a Página 12. 

Dio miles de entrevistas a diferentes medios, y grandes personalidades, entre ellas el youtuber mexicano conocido internacionalmente, Luisito Comunica, quien visitó su hogar en 2019 y pudo entrevistarlo cara a cara, dejando en sus redes una sentida despedida.

La historia de Epecuén

Villa Epecuén, fundada por Arturo Vatteone el 23 de enero de 1921, fue una ciudad turística, promocionando su lago del mismo nombre como gran atractivo. Las aguas termales de la laguna poseen un alto nivel de salinidad, similar al del Mar Muerto. Llegó a tener cerca de 1.500 habitantes, siendo visitada por un promedio de 25 mil turistas por año.

En 1985 una inundación provocada por una crecida del lago sumergió al pueblo completamente bajo el agua, obligando que se evacuara casi toda su población. Posteriormente en los últimos años el agua comenzó a retirarse, dejando a la vista las ruinas de la ciudad, que se han convertido por sí mismas en un atractivo turístico.

La idea era estabilizar el caudal irregular de la laguna, una característica natural e inherente a su condición, pero que causaba serios trastornos a la actividad turística. Los trabajos comienzan con la construcción de un canal recolector de agua pero fueron abandonados cuando llegó la dictadura.

Este panorama comienza a verse agravado desde 1980 con el surgimiento de fuertes lluvias, que amenazan con anegar al pueblo. La laguna crecía entre 50 y 60 centímetros por año y amenazaba con rebasar el terraplén defensivo de cuatro metros de altura sobre la costa. Finalmente sucedió el 10 de noviembre de 1985, el terraplén cedió y los excedentes hídricos inundaron el pueblo, que tuvo que ser evacuado. El trabajo “fuerte” de evacuación duró 15 días y no hubo ninguna fatalidad. El pueblo quedo anegado durante gran cantidad de años. 

El agua poco a poco fue bajando, y allí se realzó la leyenda de Pablo Novak, el último habitante de Epecuén, quien disfruto su vida en el lugar hasta hoy, 22 de enero, cuando dejó su amado pueblo para descansar en paz. 

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