​Tensión en Salta: Trasladaron por la fuerza a la esposa de Clemente Vera para un ADN compulsivo

Elizabeth Yapura, quien atraviesa un tratamiento oncológico, fue retirada entre tironeos del CIF. Su esposo denunció un "atropello tremendo" y reclamó que no se respetaron las garantías procesales en la reapertura de la causa por el crimen de las turistas francesas.
Salta15/05/2026NicolásNicolás

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La reapertura de la investigación por el brutal crimen de las turistas francesas, Cassandre Bouvier y Houria Moumni, sumó este viernes un capítulo de máxima tensión y dramatismo. En un procedimiento que despertó fuertes cuestionamientos, Elizabeth Yapura, esposa de Santos Clemente Vera, fue trasladada por la fuerza a las instalaciones del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para la realización de una muestra de ADN compulsiva.

​El operativo, lejos de ser un trámite de rutina, se convirtió en una escena de violencia física y desesperación, según denunció la propia familia. "La llevaron arrastrándola por el piso", relató visiblemente quebrado Clemente Vera, quien pasó años preso y fue absuelto por la Corte Suprema, antes de que la justicia salteña decidiera reiniciar las pericias genéticas en esta nueva etapa de la causa.

​De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, Yapura no se negaba de forma rotunda al estudio, sino que exigía una garantía legal básica: la presencia de un perito de parte para asegurar la transparencia de la muestra. “Ella pidió hablar con algún fiscal para solicitar personalmente que aceptaran al perito y acceder tranquilamente al hisopado, pero no le dieron respuesta”, explicó Vera.

Un cuadro de salud crítico

​La gravedad del hecho se potencia por el delicado estado de salud de Yapura. Su esposo remarcó que la mujer se encuentra bajo tratamiento oncológico, una condición que no fue contemplada por los efectivos ni por las autoridades judiciales al momento de ejecutar la orden de manera coercitiva. “Ella tiene problemas de salud. Solo queríamos que se respete lo que habían dicho ayer”, cuestionó el hombre, denunciando una total falta de consideración humanitaria.

​Mientras las puertas del CIF permanecían cerradas bajo un clima de absoluta hermetismo, en el exterior se concentraron familiares, allegados y los abogados defensores, quienes calificaron la medida como "un atropello tremendo" que vulnera los derechos más elementales de la mujer.

​La causa por el doble femicidio, que parecía haber encontrado un cierre tras el fallo de la Corte Suprema de la Nación, vuelve a abrirse en medio de un fango de controversias, desprolijidades y denuncias de violencia institucional que amenazan, una vez más, con empañar la búsqueda de la verdad.

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