
El acomodo político que dejó a un club en el olvido
Nicolás
FRENTE A FRENTE.-Complejo Castañares Voleibol Club, es un club del barrio homónimo, fundado en 1984 y tras 41 años de historia, hoy camina en la cuerda floja, no por una mala gestión, no por el mal momento deportivo, sino por un acomodo político que beneficio a un grupo de personas por ser cercanas al ministro de Deportes de Salta entre octubre de 2021 y diciembre de 2024, Sergio Chibán.


El centro de conflicto gira en torno al complejo deportivo ubicado en avenida Doctor Humberto Canepa y avenida Padre Rafael Anduaga, lugar que era epicentro de las clases de vóley del profesor y presidente, Jorge Guanca hasta el año 2023 cuando fueron obligados a retirar sus pertenencias para buscar otro espacio al cual llamarlo hogar. Las paredes se pintaron con los colores blanco, rojo y negro para darle lugar al nacimiento del club República Campo Castañares.
Desalojo: de uso público a negocio
Durante 28 años, el club Complejo Castañares utilizó el mencionado sitio, prácticamente desde su creación, cuando paso de ser un simple playón de plaza a una instalación deportiva, con la implementación de un techo y baños. Nunca pudieron obtener el comodato (préstamo formal del predio), a pesar de haberlo solicitado a lo largo de todo el tiempo, incluso cuando el proyecto fue declarado de interés provincial en 2005.
Los años transcurrían con aparente normalidad a pesar de todo, con ellos haciéndose cargo del mantenimiento del espacio, con sus pocos ingresos provenientes de alguna rifa, alguna subasta, premios o esfuerzos propios. Así lograron la construcción de una pequeña tribuna, pero su reconocimiento más importante es el de competir e incluso sobrepasar a los clubes más importantes de Salta.
Así fue hasta el año 2023, cuando de la mano de Sergio Chibán, se realizó una remodelación completa, mejorando las luces y los baños con los fondos del gobierno provincial. Lejos de ser una ayuda para los pequeños clubes que ocupaban la zona en diferentes horarios, el exministro de deportes le entregó en bandeja el complejo a los hermanos Apaza, exjugadores de Central Norte, más precisamente a Ramón, quien figura como presidente del club y Federico, quien sería el director deportivo de la institución naciente, el Club Social Cultural y Deportivo República Campo Castañares.
En principio, el nuevo club se acoplaría al complejo, manejando horarios específicos para la utilización del lugar para realizar sus actividades destinadas al fútbol y al boxeo. Sin embargo, las cosas iniciaron con el pie izquierdo de entrada. En pleno entrenamiento de los mas pequeños y según el relato del propio Jorge Guanca, al lugar ingresaron los profesores de boxeo y los amedrentaron para sacarlos de allí. Entre las amenazas de golpes y el griterío se hizo un primer reclamo a los hermanos Apaza, pero no quedó mas allá de un simple "Ya vamos a arreglar" que nunca termino por suceder.
A partir de ese momento el club de barrio paso a ser el club de unos pocos, lo que antes era gratis, ahora mantiene un aporte mensual por cada niño que quiere realizar deportes (se habla de una cuota de 30 mil pesos). Para cubrir la ausencia del vóley, buscaron en otro lugar, trayendo un equipo de barrio ajeno que terminó por fracasar, para reiniciar la actividad de manera improvisada. Así con profesores que aún no eran profesionales se reavivó el vóley, ahora con condiciones y dinero de por medio. Al tiempo surgieron otros deportes también, básquetbol y patinaje artístico para intentar reclutar más familias aportantes.
El pequeño equipo de básquet que entrenaba en el complejo corrió con el mismo destino, pero no con la misma suerte. El profesor perdió a los niños a su cargo tras enfrentar las dificultades de no tener un lugar fijo, ni el apoyo de un ente que ayude a estos pequeños impulsores del deporte barrial.
Estos mismos problemas, Jorge las supo manejar como pudo, tuvo suerte de ser reconocido en la zona norte de la ciudad, como él dice "desde Mosconi hasta Río Vaqueros", buscando espacios públicos donde trabajar, pidiendo prestado algunos lugares, para mantener vivo su sueño de un verdadero club social.
Entre la indiferencia y la traición
Lo que planeo el entonces Secretario de Deportes, Sergio Chibán, fue continuado por el actual ministro, Ignacio García Bes, quien atendió los reclamos de la manera mas simple posible. No se tomó ni la molestia de leer detalladamente los informes realizados desde la directiva del club desalojado. Resolvió todo con un "Es un problema entre clubes, arréglenlo entre ustedes".
La Asociación Salteña de Vóley (ASV), durante la gestión de Leandro Etchezar hasta fines del año 2024 (lo abandonó para asumir como presidente de Central Norte), les dio la espalda a la hora de reclamar los terrenos de los que fueron expulsados. Incluso se señala la posibilidad de que hayan sido participes en el acomodo de los hermanos Apaza dentro del complejo, ya que ambos son relacionados con Central Norte.
La misma asociación que aplaudía los logros, que se enorgullecía de la trayectoria y su trabajo realizado en la zona norte de Salta, les negaba un proyecto para personas con discapacidad y les prohibía inscribirse en los torneos organizados durante el año 2024, reduciendo su actividad deportiva. Les soltaban la mano para seguir caminando del lado de la política.
No fue hasta el año 2025, que la actual presidenta Débora Sánchez, denunció a Sergio Chibán y Marcos Milinkovic (exjugador de la Selección Argentina de Vóley) por violencia institucional de género, amenazas, coacción y presunto manejo irregular de fondos públicos. Esto tras intentar presionar a Débora a participar de una maniobra fraudulenta para el manejo irregular de 90 millones de pesos destinados al vóley salteño.
A día de hoy, la denuncia no presenta avances significativos a pesar de que se dio inició a una investigación. La actual presidenta se muestra frustrada por el rechazo de testigos y las pocas medidas de protección judicial, teniendo botón antipánico y supuesta custodia policial. Del otro lado, Chibán niega las acusaciones a pesar de la filtración de audios donde asegura ser un "mafioso".
Ante esta irregularidad, se abrió la posibilidad de un nuevo ente regulador del vóley salteño. Según Jorge, ya se comunicaron con su club con la intención de asociarlo a la Federación Salteña de Vóley (FSV), quien tomó el control de aquello que manejaba la todavía ASV en septiembre de este año tras la resolución de la Federación del Voleibol Argentino (FeVa).
¿Una ventana hacia el futuro?
Contar con el apoyo de la Federación Salteña de Vóley les abriría la posibilidad de participar nuevamente de aquellos torneos de los que fueron expulsados, de crecer con el proyecto inclusivo que se tiene en mente y pelear más aguerridamente por lo único que piden desde hace 3 años, un espacio dentro del complejo deportivo de Castañares sin vender su identidad.
El lugar es significativo para ellos, fue su hogar durante varios años, los vecinos de la zona están descontentos con el funcionamiento del club Campo Castañares, aseguran que el acomodo político es una realidad y que los hermanos Apaza solo lucran con los más pequeños para fortalecer al fútbol, su especialidad.
Del otro lado, se encuentra Jorge y casi 100 familias que lo acompañan, de distintas barriadas del norte de la ciudad, peleando por el deporte social, para entrenar en una zona segura, donde se evite la improvisación, la incertidumbre, el peligro de la calle, para tener un espacio, donde esos jóvenes que hoy están envueltos en las drogas tengan donde recuperarse, porque en sus palabras"Es mi intención y era mi proyecto hasta que me sacaron de acá".



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