
La abuela de Loan negó las 34 llamadas borradas
Nicolás


La familiar del niño organizó el almuerzo en su vivienda el pasado 13 de junio cuando se extravió su nieto de 5 años.
Su teléfono, un Samsung modelo GSM GT E1205Q es un dispositivo añejo y no tiene muchas aplicaciones, por lo que facilitó el trabajo de la brigada del Departamento Antisecuestros de la
El análisis descubrió un total de 166 llamados, de los cuales 34 fueron borrados. Además, habían dos carpetas, tres números de IMEI y 31 contactos.
En este sentido, Catalina tenía agendados a la ex funcionaria municipal María Victoria Caillava ( victoriac ), y Antonio Benítez, marido de Laudelina Peña, todos ellos detenidos por la presunta sustracción y ocultamiento del pequeño.
¿Qué decían las llamadas?
Antes de la desaparición de Loan, Catalina realizó 13 llamadas entre las 11:56 y las 13:30. Esto llama la atención porque de acuerdo al testimonio de Macarena, hija de Laudelina y Benitez, ella, su hermana, Loan y su padre José llegaron a las 10:41 de la mañana. La chica aseguró que su madre ya se encontraba allí porque "había ido a cocinar".
12:36 "le pega un tubazo" a su yerno Benítez y a las 12:38 figura una comunicación con José/María de dos segundos. La anciana se conecta con Caillava a las 12:40 (dos segundos). A falta de dos minutos para las 13, llamó a Laudelina (47 segundos).
A las 13 puntual se comunica con un número que no está agendado y vinculado a un periodista de la zona y a las 14.25, Laudelina recibe el primer aviso de Benítez: Loan se había perdido.
Cuando pasaron 12 minutos de las 16 de aquel jueves 13 de junio, Catalina recibió un llamado de Buenos Aires, un número sin agendar en el Samusung GSM GT E1205Q de 9 minutos y 25 segundos. A las 18.02 realiza otro llamado a Benítez de dos segundos.
¿Qué dijo Catalina?
Catalina respondió tajantemente cuando fue cuestionada sobre ello: «No, y no hice ni una llamada el día (que desapareció Loan), no llamé a nadie».
Catalina replicó: «Esos días antes puede ser, pero ese día no. Porque yo todavía no me levantaba y Laudelina ya llegó con la hija, que tenía que cocinar. Después vinieron los otros. Laudelina llegó a las 7:30, yo me levanto a las 8. El teléfono lo tengo bajo mi almohada cuando me acuesto, entonces, cuando me despierto, miro la hora. Y esa mañana lo habré sacado para cargar la batería«.
Finalmente se excusó diciendo que las llamadas las pudo hacer otro.



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