Gustavo Sáenz apuntó sus cañones contra el Gobierno: " La gente la está pasando muy mal”

El gobernador salteño criticó el centralismo de la agenda política y la parálisis de la obra pública nacional. Sin embargo, al enumerar las deudas del Estado con el Norte, el mandatario también expuso las urgencias desatendidas y las dificultades de control en su propio territorio.
Salta24/06/2026NicolásNicolás

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FRENTE A FRENTE.-En medio de un escenario económico y social complejo, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, alzó la voz para expresar la profunda preocupación que atraviesan las provincias del norte. En un crudo diagnóstico sobre la realidad del país, el mandatario salteño cuestionó con dureza que la agenda política en la Capital Federal esté ''monopolizada por internas partidarias y disputas de poder'', mientras los problemas estructurales del interior profundo continúan agravándose.

En diálogo con Infobae al Regreso, Sáenz se mostró distante de las especulaciones de pasillo y apuntó directamente a la falta de gestión: “Hace mucho tiempo que no puedo hacer lecturas políticas porque no hay política”, afirmó de manera tajante, añadiendo que la ciudadanía espera respuestas concretas ante una crisis. “Hay personas que no llegan a fin de mes, empresas que cierran y rutas que están destrozadas”.

Las urgencias postergadas por la "grieta" centralista

Para el gobernador salteño, el debate público actual carece de empatía con las necesidades cotidianas del pueblo. Criticó que las discusiones sobre la continuidad o remoción de funcionarios nacionales ocupen las primeras planas, relegando temas de extrema sensibilidad social.

“Venimos discutiendo tantas cosas que, en definitiva, a nosotros o al pueblo en general no le interesan. Que no se hable de las rutas, de la falta de medicamentos oncológicos, de que los jubilados no tienen para comer o comen salteado, de los discapacitados y de tantas otras cosas... La gente la está pasando muy mal. En esto hay que ser absolutamente sincero”, enfatizó.

El impacto del freno a la obra pública 

Uno de los puntos más álgidos del reclamo de Sáenz fue la paralización de la infraestructura estatal por parte del Gobierno nacional. Si bien reconoció la postura ideológica de la gestión central, recordó que el norte argentino arrastra una deuda histórica: “Entendemos que este gobierno no cree en la obra pública. Está bien. Pero hay lugares que han sido postergados durante muchos años; desde que nació la patria el norte estuvo olvidado”.

El mandatario calificó de “incalculable” la deuda acumulada del Estado nacional con Salta debido a los compromisos discontinuados mes a mes. En ese sentido, detalló el enorme esfuerzo fiscal que debió asumir la provincia para evitar el colapso de sectores clave:

  • Financiamiento de medicamentos oncológicos.

  • Sostenimiento del transporte ante el corte del subsidio nacional.

  • Absorción del incentivo docente (FONID).

  • Rescate de obras sociales provinciales y la continuidad de más de dos mil viviendas que habían quedado completamente paralizadas.

Sáenz a favor de los impuestos para la ''competencia'' sana

Sáenz también introdujo en la agenda un problema que golpea directamente a la economía formal de la provincia: el contrabando y la evasión fiscal en las zonas de frontera. Advirtió que la falta de controles nacionales eficientes genera una competencia desleal insostenible para los comerciantes locales, quienes deben destinar entre el 40% y el 50% de sus ingresos al pago de tributos.

"Está bien que la gente busque precios más bajos, pero después se publica en redes que determinados productos cuestan mucho menos porque no pagan impuestos. El que sí paga, ¿cómo compite?", interpeló.

Institucionalidad y la alerta por Cafayate

Consultado sobre la tensión en el Congreso de la Nación y los intentos de aplicar mociones de censura a ministros, Sáenz defendió las facultades del Poder Ejecutivo: “Es de exclusiva responsabilidad del Presidente nombrar, remover o aceptar la renuncia de sus funcionarios”. No obstante, respaldó las herramientas de control legislativo como la interpelación, pidiendo dejar atrás el show político: “Si el Presidente decidió que un funcionario se quede, ¿por qué seguimos discutiendo si debe irse o no? Hay que empezar a gobernar”.

Finalmente, el gobernador utilizó el espacio para visibilizar una emergencia ambiental que azota a la provincia y que, según su óptica, es ignorada por el centralismo porteño: los graves incendios forestales en Cafayate.

“Se está incendiando gran parte de Cafayate y casi nadie lo sabe. Estamos enfrentando incendios bastante complicados que, gracias a Dios, vamos controlando, pero cuando vuelve el viento el fuego se reactiva. Estamos tratando de evitar que llegue a la zona urbana”, concluyó, graficando la distancia que hoy separa las urgencias del interior del país de la agenda de la Capital.

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