Ocurrió el pasado 11 de septiembre, en plena Semana del Milagro. Convivió más de una década en el mismo terreno con su pareja y la primera esposa de él. Tras el fallecimiento del hombre, la otra familia tomó posesión de todos los bienes y la Justicia la ejecutó sin notificación previa. Hoy resiste a la intemperie junto a sus pertenencias, exigiendo que se respeten los derechos de sus hijos, cuya paternidad fue confirmada por ADN.