
Villa Las Rosas: Buscaban una compu y una impresora, y terminaron hallando un arsenal de guerra, granadas y una ametralladora Uzi
Nicolás


FRENTE A FRENTE.-Lo que comenzó como una denuncia por una presunta disputa familiar y la retención indebida de equipos informáticos terminó destapando una causa de alto voltaje en la ciudad de Salta. Un allanamiento ejecutado el pasado lunes en un domicilio de Villa Las Rosas permitió a los investigadores desmantelar un importante arsenal que se encontraba acopiado de manera clandestina en el inmueble.
El procedimiento judicial había sido librado con el objetivo exclusivo de recuperar una computadora y una impresora. Sin embargo, al irrumpir en la vivienda, los efectivos policiales se toparon con un panorama totalmente inesperado que excedió por completo la investigación inicial.
Un verdadero búnker de armas y explosivos
El inventario de lo secuestrado dejó perplejos a los investigadores por la peligrosidad y el volumen del material bélico acumulado. Entre los elementos incautados se destacan:
Una ametralladora Uzi.
Seis pistolas de distintos calibres.
Dos armas largas.
Cinco armas de aire comprimido.
Granadas lacrimógenas y explosivas, además de detonadores.
Aproximadamente 500 cartuchos de diversos calibres.
Ante la extrema peligrosidad que implicaba la manipulación de los artefactos explosivos, se dio intervención inmediata al Ejército Argentino, cuyas divisiones especializadas se hicieron cargo de custodiar y retirar las granadas, mientras que el resto de las armas de fuego fue trasladado por personal de la Policía de la Provincia.
Resistencia y justificación familiar
Durante el desarrollo del allanamiento se encontraban en el domicilio una mujer de 42 años y su hijo de 22. Este último terminó siendo imputado por el delito de resistencia a la autoridad, luego de intentar entorpecer y frenar el trabajo del personal policial en el lugar.
Por su parte, la propietaria del inmueble intentó justificar la tenencia del arsenal al señalar que las armas pertenecían a su padrastro ya fallecido, quien en vida habría cumplido funciones como efectivo de la Gendarmería Nacional y se dedicaba al coleccionismo.
A raíz de este hallazgo, la Justicia abrió una causa paralela para determinar fehacientemente la situación legal de todo el armamento, verificar si contaba con los registros vigentes y establecer si el material podía permanecer en poder de civiles. Irónicamente, en medio del operativo sorpresa, los efectivos también lograron dar con la computadora y la impresora que habían motivado la orden judicial inicial.


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