Condenaron a más de 10 años de prisión a un hombre que abusaba de su hija desde los siete años

El fallo fue dictado por el juez Federico Diez tras un juicio abreviado donde el acusado admitió su culpabilidad. La investigación comenzó por la denuncia de un hermano de la víctima, quien rompió el silencio tras la muerte de su madre.
Policiales08/06/2026NicolásNicolás
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FRENTE A FRENTE.-En un fallo contundente que cierra años de padecimiento intrafamiliar, un hombre de 56 años fue condenado a la pena de 10 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo tras ser hallado culpable de múltiples delitos contra la integridad sexual en perjuicio de su propia hija, a quien comenzó a vulnerar cuando la menor tenía apenas siete años de edad.

La resolución fue dispuesta por el juez Federico Diez, quien homologó un acuerdo de juicio abreviado. El procedimiento contó con la conformidad de todas las partes intervinientes —incluida la Asesoría de Menores e Incapaces— y el explícito reconocimiento de responsabilidad por parte del acusado, quien estuvo asistido por la Defensa Oficial.

En el debate, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal penal Daniel Escalante, interino en la Fiscalía 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS).

Una condena por múltiples delitos

El magistrado declaró al hombre penalmente responsable de una serie de calificaciones legales que reflejan la sistematicidad de las agresiones, agravadas por el rol de protección que el imputado debía ejercer. Los delitos, cometidos en concurso real, fueron:

  • Abuso sexual simple agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia.

  • Abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia.

  • Abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo, la guarda y la convivencia (dos hechos).

El rol de la familia para romper el pacto de silencio

La causa judicial no se inició por canales institucionales directos, sino a partir de la valentía del entorno familiar de la víctima. Tras quedar huérfana de madre, la niña quedó conviviendo con el acusado y sus hermanos. Debido a las amenazas implícitas y al profundo temor que le generaba el agresor, la menor permaneció en silencio durante mucho tiempo.

Sin embargo, la situación comenzó a salir a la luz cuando la víctima logró confiarle el calvario que vivía a una prima. Tras tomar conocimiento de la aberrante situación, un hermano de la niña —quien ya no residía en la vivienda familiar— se presentó ante las autoridades para radicar la denuncia formal en contra de su propio padre, activando de inmediato los protocolos de protección y asistencia del Ministerio Público.

Las pruebas que acorralaron al acusado

Pese a que el caso se resolvió mediante la vía del juicio abreviado ante la confesión del imputado, la Fiscalía ya había consolidado un cuerpo probatorio contundente que volvía insostenible cualquier estrategia de defensa.

Entre los elementos clave incorporados al expediente que permitieron al fiscal Escalante sostener la acusación se destacaron los informes psicológicos ambientales, testimonios clave de diversos integrantes de la familia y, fundamentalmente, el relato de la víctima obtenido a través del dispositivo de Cámara Gesell, donde la menor pudo ratificar de manera integral y en un ambiente cuidado los padecimientos a los que fue sometida en su infancia. El condenado ya fue trasladado a la unidad carcelaria correspondiente para comenzar a purgar su pena.

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