Brote inusual de hantavirus en Buenos Aires rompe su comportamiento histórico y enciende alarmas

Un brote de hantavirus se desarrolla en la provincia de Buenos Aires, consolidando una tendencia que genera fuerte preocupación entre los especialistas: el aumento de contagios y muertes ocurre en pleno período de otoño-invierno, una época del año en la que históricamente la circulación de la enfermedad suele disminuir de forma drástica.
Nacionales20/05/2026NicolásNicolás
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FRENTE A FRENTE.-De acuerdo con los últimos boletines epidemiológicos bonaerenses, en lo que va de 2026 ya se registraron 18 casos confirmados y siete fallecimientos. Al comparar estas cifras con el mismo período de 2025 (donde se habían notificado 12 contagios), el incremento se ubica cerca del 50%.

El Ministerio de Salud de la provincia advirtió de manera categórica que el comportamiento actual rompe con la estacionalidad histórica de la enfermedad.

“Si bien históricamente el período otoño-invierno presenta menor incidencia, en este momento se registra una situación de brote”, señala uno de los informes oficiales semanales.

Los indicadores del brote y la alta letalidad

El sistema de vigilancia epidemiológica utiliza el denominado índice epidémico para medir la gravedad de estas situaciones. Actualmente, este indicador se ubica en 1,67, superando con holgura el umbral de 1,25 establecido para declarar una emergencia. El reporte oficial lo resume sin rodeos: "indica una situación de brote".

A la suba de los casos se le suma un factor crítico: la letalidad. Con siete muertes sobre 18 casos confirmados, la tasa de mortalidad se mantiene extremadamente elevada y en continuidad con los parámetros alarmantes del año pasado. Durante 2025, la provincia había acumulado 37 casos y 12 muertes, registrando una mortalidad a nivel nacional por encima del 30%, un valor muy superior al promedio histórico.

La combinación de más contagios, mayor mortalidad y una actividad sostenida fuera de temporada es lo que desconcierta a los expertos, quienes admitieron que, por el momento, “no hay muchas certezas” sobre las causas detrás de este cambio de comportamiento del virus.

Falta de datos específicos y el riesgo de las variantes

A pesar de la confirmación oficial de la emergencia, los boletines emitidos hasta el momento no detallan la distribución geográfica exacta de los infectados ni las variantes del virus involucradas. Esta información es considerada vital por los científicos, dado que en Argentina circulan distintos genotipos de hantavirus (como Andes, Laguna Negra o Lechiguanas) con dinámicas biológicas muy diferentes.

En la región centro del país predomina la variante del virus Andes. El riesgo principal de este genotipo radica en que, a diferencia de otros, puede presentar transmisión interhumana (de persona a persona). No obstante, las autoridades aún no han brindado la tipificación molecular de los casos actuales de 2026.

Cabe recordar que el hantavirus es una enfermedad endémica que se transmite principalmente por el contacto con secreciones (orina, saliva o excretas) de roedores silvestres infectados, en especial el ratón colilargo. El contagio se produce comúnmente al inhalar partículas virales en ambientes cerrados o al manipular objetos contaminados.

El antecedente del crucero y un despliegue inédito en Ushuaia

El escenario de alerta bonaerense se acopló a un episodio reciente que amplificó la preocupación nacional. En abril, un brote vinculado a un crucero que había zarpado desde Ushuaia encendió alarmas internacionales luego de que una pareja de pasajeros desarrollara el síndrome cardiopulmonar y falleciera tras el viaje. Ese foco ya dejó un saldo de 10 infectados y tres fallecidos.

A raíz de este hecho, se está llevando a cabo una investigación de campo inusual en Tierra del Fuego. Un equipo del Instituto Malbrán montó un laboratorio de campaña en plena zona de bosques y costas para rastrear el virus en roedores silvestres, contando con el apoyo de Parques Nacionales y las autoridades sanitarias locales.

  • El operativo: Consiste en la colocación de unas 200 trampas en puntos clave del Parque Nacional Tierra del Fuego, senderos y áreas costeras que formaron parte del itinerario de los viajeros.

  • El procedimiento: Cada ejemplar capturado es identificado y trasladado al laboratorio móvil, donde se le extraen muestras de sangre. Si da positivo, los tejidos se conservan en frío para ser analizados minuciosamente en Buenos Aires, buscando aislar el material genético del virus.

  • El desafío: En Tierra del Fuego no existían estudios sistemáticos previos sobre el hantavirus en roedores, por lo que los científicos están relevando el terreno prácticamente desde cero para determinar si el contagio ocurrió en las excursiones terrestres y comprender cómo se dispersó el brote en alta mar.

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