Inconsistencia total: Boca empató con Cruzeiro y ¿Quedó preso de la calculadora?

Boca empató con Cruzeiro 1 a 1, un equipo que después de ganar el superclásico parece haber perdido el rumbo, inconsistente en los partidos importantes y hoy con la calculadora en mano para ver si avanza en la Libertadores
Deportes20/05/2026NicolásNicolás

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El fútbol es un deporte de momentos, y el presente de Boca Juniors es la prueba más fehaciente de ello. El equipo que hace no mucho tiempo inflaba el pecho tras quedarse con el Superclásico, hoy deambula en un mar de dudas e irregularidad. Tras la sorpresiva y dolorosa eliminación en los octavos de final del Torneo Apertura a manos de Huracán, el conjunto de la Ribera sumó un nuevo dolor de cabeza: empató 1 a 1 ante Cruzeiro en La Bombonera por la quinta jornada del Grupo D de la Copa Libertadores y complicó un panorama que parecía resuelto.

Hoy, el equipo de Claudio Úbeda parece haber perdido el rumbo por completo. Aquella solidez inicial en el "grupo de la muerte" se desmoronó, y Boca volvió a fallar en un partido importante, quedando con la calculadora en la mano para ver si avanza a los octavos de final.

De la ilusión tempranera a otra desatención fatal

La noche en la Bombonera había arrancado con el guion ideal. A los 15 minutos, Leandro Paredes frotó la lámpara y asistió de manera notable a Miguel Merentiel, quien definió con la jerarquía que lo caracteriza para hacer delirar a la hinchada. El 1-0 justificaba el ímpetu inicial del local, que logró sostener la ventaja durante todo el primer tiempo.

Sin embargo, en el complemento reaparecieron los fantasmas de la inconsistencia. A los 54 minutos, tras una evidente desatención defensiva, Kaiki Bruno habilitó a Fágner, quien no perdonó y estampó el 1-1. Ni siquiera la expulsión de Gerson a los 68 minutos —que dejó a los de Belo Horizonte con diez hombres— le sirvió a Boca para reaccionar. La superioridad numérica no se tradujo en ideas, y los minutos se diluyeron entre la impotencia y los centros intrascendentes. ¿El VAR? Protagonista nuevamente, las manos dieron de que hablar, Kaiki en el gol metió la primera pero el arbitro decidió convalidar el gol, después del otro lado de la cancha lo mismo, Delgado puso la mano pegada al cuerpo y en el rebote Merentiel ponía el 2 a 1, que fue anulado por esta acción. Finalmente una mano en el defensor de Cruzeiro en el área en el último despeje del partido no fue ni revisada, no hubo penal. 

El contraste con el eterno rival

La crisis de identidad de Boca se potencia al mirar de reojo la vereda de enfrente. Mientras el Xeneize paga caro sus lagunas futbolísticas y sus constantes problemas con las expulsiones (como las de Adam Bareiro ante Cruzeiro en Brasil o la de Santiago Ascacíbar en Guayaquil), River Plate resurgió con fuerza a partir de la derrota en el Superclásico. Tanto es así que el Millonario jugará este domingo la final del torneo local ante Belgrano en Córdoba, dejando a Boca con las manos vacías en el ámbito doméstico y contra las cuerdas en el internacional.

El dato: Tras dos años de ausencia en la fase de grupos de la Libertadores, Boca había arrancado ideal (2-1 a Católica en Chile y 3-0 a Barcelona en casa). Hoy, las derrotas en Brasil y Ecuador lo obligan a sufrir hasta el final.

¿Qué necesita Boca para clasificar?

El panorama es tan claro como alarmante. Todos los focos están puestos en lo que sucederá este jueves a las 21:30, cuando Universidad Católica reciba a Barcelona de Guayaquil. Si los chilenos suman apenas un punto, desplazarán a Boca al tercer puesto por diferencia de gol antes de la jornada final.

La buena noticia, dentro del caos, es que Boca sigue dependiendo de sí mismo gracias al gran arranque de copa que tuvo. El próximo jueves 28 de mayo, La Bombonera será el escenario de una verdadera final:

  • Si Boca le gana a Universidad Católica: Clasificará matemáticamente a los octavos de final con 10 puntos, sin importar lo que pase en Brasil entre Cruzeiro y Barcelona.

  • Si Boca empata o pierde: Quedará expuesto al desempate olímpico, caerá al tercer puesto. Esto significaría la eliminación directa de la Libertadores y el temido consuelo de tener que jugar el repechaje a octavos de la Copa Sudamericana.

Boca tiene a su favor el desempate por enfrentamientos directos ante los chilenos (por la victoria en la primera fecha), pero el fútbol actual no perdona los bajones anímicos. En una semana, los de Úbeda se jugarán a todo o nada el semestre en su casa. Las cartas están sobre la mesa; queda por ver si este equipo recupera la memoria o si la calculadora termina firmando una decepción histórica.

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