
Se realizó la Clásica 1° de Mayo en Salta
Nicolás


FRENTE A FRENTE.-No es solo pedalear; es desafiar a la historia. El pasado jueves, las calles de la capital salteña volvieron a vibrar con el zumbido de los tubulares en la 94.ª edición de la Clásica 1° de Mayo. En un cierre electrizante, Matías Ceveira, un joven de 24 años oriundo de Ingeniero Maschwitz, Buenos Aires, se alzó con la victoria en una de las pruebas más prestigiosas y exigentes del calendario argentino.
Desde su creación en 1931, ganar en Salta tiene un peso específico que pocos trofeos igualan. Para Ceveira, imponerse ante más de 250 competidores nacionales e internacionales no fue solo una cuestión de piernas, sino de una lectura estratégica impecable sobre el complejo circuito urbano que recorre avenidas emblemáticas como Uruguay, Reyes Católicos y Bolivia.
Tradición que no se detiene
La jornada comenzó con la postal clásica: miles de familias apostadas a la vera del camino, mates en mano y el aplauso cerrado al paso del pelotón. El Monumento al General Martín Miguel de Güemes funcionó una vez más como el epicentro de esta "fiesta sobre ruedas" que ya es patrimonio cultural de los salteños.
Hacia el centenario
Con la edición número 94 en los libros, la Clásica inicia su cuenta regresiva hacia los 100 años. En un país donde las instituciones suelen ser efímeras, la permanencia de esta competencia —que nació sobre caminos de tierra y hoy es un evento de alto rendimiento— destaca la capacidad de Salta para mantener vivo el prestigio deportivo.
Matías Ceveira ya no es solo una promesa del ciclismo bonaerense; ahora es parte de la elite que logró domar el asfalto salteño en el Día del Trabajador.


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